Por Marina Mellado y Marta García (2º Bachillerato A)

Nuestro viaje a Roma comenzó el día ​13 de febrero​.   Ese día empezamos el recorrido de visitas por el Coliseo, seguido del Foro romano.

Ya eran las 14:00 h, teníamos muchísima hambre, pero decidimos visitar el Panteón. Nos dieron tiempo libre para comer, y así hicimos. Algunos decidimos probar los famosos “gelatos” italianos.

Más tarde, entramos a la iglesia de San Luis de Francia y por fin, sobre las 18:00 h visitamos la Fontana Di Trevi, ya que luce más por la noche y en Roma a esa hora ya está prácticamente oscuro, lanzamos algunas monedas, cenamos y nos fuimos a dormir porque el siguiente día sería movidito.

El Fontana di Trevi es de las mayores más ambiciosa y más famosa de las fuentes monumentales del Barroco en la Roma (Italia). ¡Nos encantó!

El ​14 de febrero​ nos levantamos, nos arreglamos, desayunamos y nos fuimos al metro para ir al Vaticano. Allí estuvimos en la plaza de San Pedro, después de  que esperar una larga cola y al fin conseguimos entrar a la Basílica de San Pedro donde se encuentra La Piedad de Miguel Ángel.

Después,  fuimos a  visitar los famosos Museos Vaticanos. Allí,  vimos obras ya estudiadas en la clase como el Torso de Belvedere, el Laocoonte y sus hijos, la Alegoría del río Nilo, el Augusto de Prima Porta, El Buen Pastor o el Apoxiomenos.

Hicimos todo el recorrido y cuando acabamos, nos dirigimos al río Tíber. Lo cruzamos entero y fuimos para merendar-cenar al famoso barrio Trastevere.

Para finalizar el día, cogimos un autobús para ir al hotel y a dormir.

El ​15 de febrero ​al fin fue un día más relajado.

Por la mañana, después de desayunar, fuimos a ver el Moisés de Miguel Ángel, estuvimos un rato viéndolo, haciéndonos fotos desde una especie de mirador en el que se podía observar el Coliseo, y llegamos a una zona en la que había un mercado y varios restaurantes, donde decidimos comer.

Por la tarde, fuimos a una zona cerca de Plaza de España, donde se encuentran todas las tiendas más exclusivas y las más asequibles, nos dejaron tiempo libre por si queríamos comprar.

Para finalizar el día, volvimos a ir a la Fontana Di Trevi y algunos decidimos volver al hotel en metro.

Cabe decir que el metro en Roma es una locura y tuvimos un momento de angustia al ver que le habían robado a Cristina.  También hubo problemas con el restaurante en el que “habíamos reservado” para cenar, pero al final fuimos a otro y todo salió bien.

El ​16 de febrero​, último día, lo que significó toda la mañana libre para comprar regalos para familiares o para nosotros. A las 14:00 h cogimos el autobús dirección al aeropuerto y a las 17:00 h aprox. nos subimos al avión para volver a nuestra querida Málaga.

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